Pokémon Sol y Luna – Borrón y generación nueva

No hay comentarios todavía

Pokémon Sol y Luna pretenden algo más

¿Hace falta una introducción? Todo el mundo conoce Pokémon, es imposible que en algún momento de tu vida no te hayas cruzado con esa rata amarilla, la de pómulos rojos y el egocentrismo que solo le permite gritar su nombre constantemente. Quizás no todas las personas estén tan familiarizados con sus juegos como están al tanto de la serie pero muchos se sorprenden cuando uno, con orgullo y el pecho inflado, les dice que toda esta franquicia empezó con un videojuego. Es que todo nace con un ponja un tanto friki llamado Satoshi Tajiri, que convirtió su amor por la colección de insectos en los famosos Pocket Monsters. Hoy toca hablar de la última entrega, los juegos hermanos más recientes de una franquicia que ya tiene 7 generaciones y pretende cambiar un poco la pisada: Pokémon Sol y Pokémon Luna.

Pokémon Sol/Luna

Bienvenidos a la región de Alola

Aprovechando la potencia gráfica que la franquicia venía acarreando en la Nintendo 3DS (en términos comparativos claro está) el primer impacto que generan las versiones de Sol y Luna son el cambio rotundo del diseño artístico. Hay un abandono al corte occidental más clásico, con construcciones enormes y el frenesí de Teselia, claramente inspirada en Nueva York o la obvia inspiración de Kalos en Francia, con la Torre Prisma siendo la torre Eiffel en una París que en Pokémon se llama Luminalia. En este caso la región se llama Alola y si bien volvemos a referencias estadounidenses, ahora el mapa es un archipiélago que se basa profundamente en Hawái. Cuatro son las islas en donde se encuentran el total de las rutas que tenemos que recorrer y la transformación es grosera en comparación al resto de la franquicia; centradas en la alegría, en la vitalidad, en la conexión con la naturaleza y los diferentes paisajes – que van desde zonas volcánicas, cuevas naturales, ranchos rurales, etc.- lo asemejan a una región paradisíaca.

Pokémon Sol/Luna

Las islas que componen Alola son Melemele, Akala, Ula-ula y Poni; todas tienen diferencias notorias y las palabras locas que se leen a lo largo del juego son reales. Los pokémones en este caso responden -obviamente- al mismo diseño artístico, tienen ese halo mucho más festivo que el resto; con bichos que son amados por los turistas o los clásicos pokémones de la región de Kanto -la primera de todas- que acá tienen formas distintas y exóticas.

Lo interesante de esta ambientación es que se siente en el ritmo del juego en todo momento. Los personajes -tanto protagonistas como secundarios- tienen motivaciones más amenas, hay un descanso a toda la idea de competir en los gimnasios, no se siente esa manía de la Liga Pokémon (que todavía existe, ojo) e incluso los antagonistas de turno son, en general, muchísimo más bobos y nadie les tiene un miedo real. Por otra parte, nuestros clásicos amigos que conocemos ni más empezar el juego son menos fuertes como entrenadores, a una ni le gustan los combates pokémon y el otro es un “Hakuna Matata” con patas que quiere disfrutar todo; el típico personaje alegre en demasía que uno le desea una depresión galopante o el fallecimiento de un familiar cercano, para poder equilibrar lo empalagosamente feliz que es.

Una historia caribeña

La trama es el contrapeso que hace que este juego nunca pase a ser el nuevo advenimiento de Jesús en la saga de Satoshi Tajiri. Es cierto que nunca se lo propuso, uno se queda con las ganas de que los cambios rotundos en otros aspectos alcanzasen la trama pero no pasa; equipo que gana no se toca y Game Freak lo tiene clarísimo. La fórmula se sostiene en sus bases fundamentales: una cucharada de jóvenes de 10-11 años en una aventura extremadamente peligrosa para su edad, una pizca de un profesor (que cada vez son más “cool”, en la próxima será un Hipster) que te manda a atraparlos a todos y una taza de un padre inexistente, abandónico o pésimo en su rol paternal.

Nuestro avatar debe realizar el recorrido insular, un viaje o aventura en la que deberemos conocer las 4 islas e ir superando las pruebas que allí nos presenten. Eso implica vencer ciertos pokémones, derrotar entrenadores y resolver ciertos puzzles, si es que se le pueden llamar así. No quiero entrar en ningún spoiler y tampoco siento que sea el punto decisivo del juego. La historia sigue siendo la misma, solo que tiene un pequeño lavado de cara por acá y por allá para disimular un poco que no se les cae una idea creativa en cuanto a la narrativa. No obstante, esto no significa que sea algo tan malo y, como venimos desarrollando, el diseño artístico y la jugabilidad dan ganas de realizar otra vez el recorrido que venimos haciendo desde 1996 con Pokémon Rojo/Verde.

Pokémon Sol/Luna

Marowak en su versión de Alola, el dibujo es de: http://koolaid-girl.deviantart.com/

Un breve análisis a los cambios en la séptima generación

Dos aclaraciones importantes antes de continuar: por un lado, es importante que sepan un poco la historia de videojuegos de los analistas para saber donde se paran a la hora de escribir, y yo quiero ser franco: soy fanático de la saga de Pokémon. Nací junto a la primera generación, mi absoluta favorita es la segunda y he jugado a todos los juegos de la franquicia central. Dicho esto, me niego a ser dogmático y aplaudo todos los cambios que Pokémon Sol y Luna han introducido dos décadas después. Por otra parte, abramos un poco la cabeza y juzguemos a Pokémon por lo que esencialmente es: un juego para todas las edades pero principalmente para niños. Por ende, no le pidamos a esta saga la dificultad de Dark Souls, ni la complejidad de XCOM 2 o que su narrativa se centre en el concepto filosófico del eterno retorno de Nietzsche. Peras al olmo no.

Para hablar de las mecánicas nuevas recuerden cual es el concepto de la región de Alola: el vínculo estrecho y natural entre el humano y el pokémon viene a superar el de cualquier otra parte del mundo conocida. Por ende, las nuevas mecánicas como el Poke Resort, el Poké Relax, el Rotomdex, las monturas, los poderes Z; todos tienen su fundamento narrativo y eso es algo que un poco se agradece, más cuando no te lo esperás. La idea era hacer sentir al jugador que estos bichos no son solo herramientas para ganar la Liga Pokémon, si no que tal vez son mascotas con las que nos amigamos y toda esa cuestión un tanto cursi que siempre tuvo el juego pero que nunca lo supo plasmar del todo bien. No tengo intención de ser exhaustivo, hablemos de las que modifican el aspecto narrativo mencionado y también el como nos desenvolvemos con el juego.

Pokémon Sol/Luna

Los antagonistas que menos se toman en serio de toda la saga.

¿Qué clase de Tamagotchi es este?

El Poké Relax es algo que ya se venía experimentando con el Poké Recreo de la sexta generación pero solo que ahora es interesante porque nos permite curar los problemas de estado (envenenamiento, quemaduras, etc.), simplemente hay que prestarle atención a las criaturas en esta especie de Pou o Tamagotchi. A su vez, la importancia del afecto es determinante para que ciertos pokémones evolucionen, como es el caso de Sylveon, la nueva incorporación que viene a ser la forma evolucionada de Eevee de tipo hada. Entiendo que puede ser alienante para algunos pero pueden ignorarlo si así lo desean, aunque no es una mecánica trascendente es algo a lo que se le puede sacar provecho.

Dejarlos tirados en una caja era mucho

Poké Resort vendría a ser como un lugar extraño a donde van a parar los pokémones que dejamos en la PC, a modo de que quede más amigable que metamos a bichos en pelotas y las tiremos dentro de una computadora. Lo interesante de este lugar es que es de donde sacamos las Pokéhabas, que es lo que le damos de comer a nuestro equipo para que aumente su afecto en el Poké Relax. A su vez, si nosotros aumentamos el nivel de los diferentes componentes (llamados Cayos) de esta extraño mundo, pueden aparecer pokémones salvajes que se nos unan a nuestro equipo. También hay cayos donde hacer zumos y bebidas, donde dejar los huevos para que eclosionen sin tener que caminar con ellos en el equipo, una cueva donde los pokémones nos traen objetos y una huerta donde cultivar las bayas. Estás son excelentes incorporaciones para partidas de larga duración o para los cómodos que busquen ciertos atajos.

Pokémon Ball Z

Los poderes o movimientos Z son ataques muy potentes que surgen de unas piedras especiales y funcionan de la fuerza del estrecho vínculo entre el entrenador y su pokémon. En términos de jugabilidad y partiendo de un ejemplo: si yo obtengo la Hidrostal Z (una piedra especial de agua) y se la equipo a mi Psyduck, tengo la posibilidad de transformar uno de sus ataques (como pistola de agua) en un Poder Z. La potencia del ataque y si será físico (basado en la estadística Ataque) o especial (Ataque Especial) dependerá del ataque de origen. Solo podremos usar un Poder Z por cada pelea y estéticamente tienen la forma de ataques que esperaría de Digimon, como la Terra Force de WarGreymon o cuestiones por el estilo.

Pokémon Sol/Luna

Hablemos de Pokémonturas

Por último, un especie de signo cultural de Alola son las Pokémonturas, como lo son las tortas fritas y la rambla en Montevideo. En este caso, vendrían a reforzar la idea de que el vínculo es tan fraternal con las criaturas que reciben mansamente la idea de poder cabalgar en ellos. Si bien es verdad que las monturas nacen en Pokémon X/Y, lo interesante a nivel de mecánicas es que en Pokémon Sol/Luna son la sustitución directa de las MO -Movimientos Ocultos-. La montura de Lapras nos permite sustituir a Surf, la de Tauros a Golpe Roca, la de Charizard a Vuelo y así sucesivamente. Dejando más que nada una opinión, sé que a mucha gente le crispa la idea de que le remuevan un elemento como las MO, que se han naturalizado en todas las entregas en estos 20 años. Sin embargo, creo que en títulos antiguos se podían llegar a convertir en una pésima idea que concluía con el jugador teniendo un pokémon inútil como un Zigzagoon nivel 3, ocupando una ranura, con cuatro movimientos ocultos y cumpliendo la función de pokémon herramienta para los obstáculos del camino.

Conclusión para todos

Pokémon Sol y Pokémon Luna son, casi sin lugar a dudas, los mejores juegos de la saga que hay en la Nintendo 3DS. Sin ser revolucionario, sus innovaciones son aire fresco para una franquicia un tanto apagada. La región de Alola es única, es diferente y se siente creíble; las nuevas mecánicas le agregan vida a la jugabilidad y le agregan cientos de horas para que podamos volver a meternos en una de las franquicias más exitosas de la historia de los videojuegos.

El Análisis

Pokémon Sol y Luna

9 Puntaje

"Pokémon Sol y Luna son la séptima generación de juegos de una de las sagas más famosas de los videojuegos. En este caso nos internamos en la región de Alola, un archipiélago caribeño en en el que debemos hacer un camino diferente llamado recorrido insular. "

Dónde comprar:

Lo bueno

  • Dentro de las posibilidades de la 3DS, Pokémon Sol/Luna son los que tienen mejores gráficos
  • Alola es una excelente región en cuanto a construcción y diseño artístico
  • Las nuevas mecánicas le dan más vida e innovación al juego
  • Es un pokémon y por ende, para completarlo, vamos a necesitar mucho tiempo

Lo malo

  • Algunos detalles menores parecen subestimar al jugador
  • Sigue siendo un Pokémon: es fácil y la base de la fórmula está presente

Breakdown

  • Gráficos 100%
  • Diseño artístico 100%
  • Jugabilidad 90%
  • Narrativa 80%
  • Innovación 80%
NewKid

Escrito por

Nacho Rey - NewKid

"You poisoned me with a book once. I should not forgive that." - Estudiante de sociología y fanático del RPG; me bato a duelo por Simmel como por Diablo 2.

Unite a la charla sobre este review